Tenía dos amigos predilectos que iban a verla todos los días.
El viejo se llamaba Beppo el Barrendero. Seguro que tenía otro apellido, pero como era barrendero de profesión y todos le llamaban así, él también utilizaba ese nombre.
Todas las mañanas, mucho antes del amanecer, se dirigía en su vieja y chirriante bicicleta a un edificio muy grande de la ciudad. Allí esperaba en el patio a que le entregasen una escoba, un carrito y le indicaran que calle debía barrer.

Paso-inspiration-barrido. Paso-inspiración-barrido.
Mientras iba avanzando, con la calle aún sucia ante sí y la calle ya limpia tras de sí, le venían a la cabeza grandes pensamientos.
-¿Sabes Momo?, la cosa es así: a veces tienes ante ti una calle muy larga. Uno piensa que es tan terriblemente larga, que nunca logrará acabarla.
Se quedó callado durante unos instantes con la vista perdida hacia el frente y después prosiguió:
-Y entonces comienzas a apresurarte. Y cada vez te apresuras más. Cada vez que alzas la vista, ves que lo que te queda no ha menguado. Y te esfuerzas más y más, te agobias y al final estas sin aliento y no puedes más. Y la calle se extiende aún ante ti. Así no se hacen las cosas.
Reflexionó unos instantes. Después continuó hablando:
– No hay que pensar nunca en toda la calle de una vez, ¿entiendes? Solo hay que pensar en el siguiente paso, en la siguiente inspiración y en el siguiente barrido. Y una y otra vez, tan solo en lo siguiente.
De nuevo se interrumpió y se puso a pensar antes de añadir:
– Entonces disfrutas, y eso es importante, porque de esta manera haces las cosas bien. Y así tiene que ser.
Y de nuevo, tras una larga pausa, continuó:
– De repente, uno se da cuenta de que, paso a paso, ha barrido toda la calle. Ni siquiera sabe cómo y, además, no se ha quedado sin resuelto.
Alzo la mirada y poniendo punto final, dijo:
-Eso es importante.

Esta es una lección muy importante para las Familias Suzuki. Solemos tener siempre presente cuanta calle nos falta aún por barrer. Cuando comparamos a nuestros hijos con sus compañeros o hermanos, cuando preguntamos “¿por que canción va?” a otros padres delante de nuestros hijos, cuando contamos cuántas canciones faltan para terminar el libro o cuando nos preguntamos cuánto tiempo lleva mejorando una canción,… Todas estas veces, estamos indicándole a nuestros hijos tooooooda la calle que aún le queda por barrer. Y así no disfrutan, así no se hacen bien las cosas y eso no debería ser así.
¿Os habéis parado a pensar en que ahora es capaz de aguantar casi toda la clase concentrado? ¿Y que hay de lo bien que se portó en el último concierto? Nada de hacer lucha de sables con sus compañeros!! Y seguro que también habéis notado lo redondito que pone ya el dedo meñique del arco, y que ya puede hacer sólo hasta cien tchiti tchiti ban ban. Y no vamos a hablar de el sonido tan bonito que consigue cuando repasa una canción. ¿Os habéis dado cuenta que la toca ahora con mucha más decisión y precisión?
¿Os habéis parado a pensar en toda la calle que ha barrido ya?
Yo si. Y sabéis que, estoy muy orgullosa de vuestros hijos 😉IMG_9552

Publicado por creciendoconsuzuki

Hola, Soy Mabel y soy Mamá y profesora Suzuki. Este sitio web se creó con intención de compartir anécdotas o consejos que puedan ayudar a todas las familias suzuki.

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